Ejercicio de reflexión: descubriendo mis fortalezas
Con frecuencia somos capaces de enumerar rápidamente aquello que queremos cambiar de nosotros mismos. Nuestros errores, inseguridades y dificultades suelen ocupar mucho más espacio que nuestras capacidades.
Pero nuestra historia también contiene evidencia de nuestros recursos.
Piensa en alguna situación difícil que hayas atravesado. Tal vez tuviste que adaptarte, pedir ayuda, tomar una decisión complicada, perseverar cuando querías abandonar o comenzar nuevamente.
¿Qué necesitaste de ti para lograrlo?
Este ejercicio de reflexión te invita a regresar a algunas de esas experiencias, no para quedarte en el pasado, sino para identificar las fortalezas que ya estaban presentes en ti.
A través de varias preguntas podrás:
Recordar una situación desafiante.
Identificar cómo respondiste ante ella.
Poner nombre a las fortalezas que utilizaste.
Reconocer dónde siguen apareciendo hoy.
Elegir una fortaleza que quieras utilizar intencionalmente esta semana.
Reconocer nuestras fortalezas no significa ignorar aquello que todavía queremos cambiar. Significa recordar que no comenzamos desde cero.